Conservatorio Conservador

30 de abril de 2020



Conservatorio Conservador

La urgencia de reformar sus planes de estudio e ideología.


El Conservatorio Nacional de música de México es no solamente la escuela superior de música más importante en el país, sino en toda América Latina y tal vez de toda America. Esta institución en la Ciudad de México tiene más de 150 años de vida y entre sus fundadores se encuentra ni más ni menos que Franz Liszt. Ha sido la casa de músicos como Silvestre Revueltas, Julian Carrillo, Moncayo, M.M. Ponce y Placido Domingo entre muchísimos más de renombre internacional, sin embargo, la mayoría de sus estudiantes salen a la vida profesional con pocas herramientas para el mundo real, y ese mundo real es un mundo mercantilista desgraciadamente. Los exámenes de admisión son muy duros, muy pocos entran a la escuela y aun menos egresan, pero al salir de la escuela ya sea por truncar la carrera o por egresar, se topan con una realidad de desempleo, pocas oportunidades y falta de herramientas para desenvolverse en su profesión.


En el siglo XVII el oficio de músico, aunque siempre sobresaliente, era una más entre los oficios de la época como lo eran los maestros herreros, maestros carniceros, maestros carpinteros, etc,. Sin embargo con la llegada del romanticismo musical de la mano de Beethoven, se desató el síndrome del “Rockstar”. La última figura romántica que podía existir, el hombre prodigio que sufre de la desgracia pero la supera a través de su arte. Aunque todo esto sigue la misma formula del viaje del héroe en una tragedia griega, Beethoven fue el que magnificó sin quererlo esta manera en que sería visto el arte en tiempos contemporáneos.


La imagen del genio perturbado por su realidad ha sido un patrón en todas la artes, desde Beethoven hasta Van Goh. El oficio de músico ha sido terriblemente romantizado. Prácticamente no se le ve como un oficio más, sino como una tarea básica para la salvación de la humanidad. Y es cierto en muchos aspectos, el quehacer artístico, y en especial la música han acompañado a la humanidad desde su origen como un modo de expresión, de información y ciencia. Sus beneficios son evidentes, tanto para el desarrollo psicológico y educativo como el emocional y valores importantísimos como la disciplina y el compromiso. Sin embargo, las maneras en las que se consume la música han cambiado con los avances tecnológicos y culturales de la humanidad. Antes solamente los aristócratas tenían acceso a contar con músicos en su corte o poder pagar la entrada a un concierto. Al no haber medios que reprodujeran música, solamente se podía tener acceso a través de músicos en vivo. Para la gente sin recursos era algo inimaginable y solo podrían consumir música popular en las calles o tal vez la ópera buffa.


Con la invención de la imprenta de Gutenberg y su similar para música impresa de Petrucci surgiría un nuevo modo de consumo de música. Luego vendría la pianola y el gramófono de Emile Berliner en 1887, primer sistema de registro y reproducción de audio. La música ya no tendría que existir solamente siendo tocada por alguien, lo que abrió una nueva puerta para el consumo musical y los músicos y compositores tuvieron que adaptarse para poder seguir viviendo de ella. Podemos seguir con la lista de avances tecnológicos que han cambiado la manera en la que se consume la música. Desgraciadamente los que no hemos cambiado somos nosotros. Los músicos “académicos” en nuestro país. La música y su creación evolucionan como cualquier otro ser en nuestro planeta y el que no tiene la capacidad de adaptarse desaparecerá.


Las grandes obras de los grandes compositores de siglos pasados siguen siendo vigentes por su suprema calidad, son obras de arte mayor que no tienen fecha de caducidad. Sin embargo, nuestro sistema económico ha cambiado la manera en cómo se puede vivir de la música. Nosotros seguimos teniendo la idea romántica de que un mecenas se encargará de nuestros gastos para nosotros solamente preocuparnos de nuestro arte. Hacer el arte por el arte.  Es la máxima de nuestro pensamiento romántico. La figura del mecenas como tal ha desaparecido y le hemos conferido esa función al estado. El estado está obligado a dar acceso a la cultura para su pueblo como derecho humano fundamental, lo cual es fantástico y muy necesario en un país con tanta precariedad como el nuestro. Pero no podemos seguir esperando el paternalismo del estado y tener en nuestra mente una educación decimonónica ultraconservadora y negándonos a aceptar las nuevas tecnologías y retos de la sociedad actual.


Por más desagradable que esto suene, todos estudiamos música porque nos apasiona y porque vamos a vivir de ella y esto solamente puede suceder lucrando con nuestro arte, lo cual no tiene nada de malo, ya que cualquier otro oficio o profesión lo hacen. Vivimos con una actitud lastimosa pidiendo siempre ayuda estatal o rogando a la gente asistir a nuestros conciertos con formatos obsoletos, pidiendo “una cuota de recuperación”, “una donación”, “cooperación voluntaria” o en el mejor de los casos “un cover”. Hacemos esto convencidos que “nuestra música” es la única verdadera para este mundo. Un músico clásico tiene en su repertorio tal vez el 70% de las obras más grandes de la historia de la humanidad, pero hemos convertido nuestro quehacer en un purismo y en un elitismo intelectual tremendo, como si solo unos pocos fueran los dichosos de escucharnos sin entender que la mayoría de la mal llamada “música académica o culta (vaya elitismo)” que se hace hoy en día ha sido irrelevante y ha estado en manos de compositores que ideológicamente se les han impuestos cánones estéticos que simplemente caducaron hace más de 80 años (con sus fantásticas excepciones, claro está). No hemos entendido que la música popular ha llegado a niveles altísimos de ejecución, teoría y factura, que mucha de esa música puede y debe ser estudiada y apreciada. El jazz surgió como una expresión popular de esclavos en Estados Unidos y ellos lo han sabido llevar a niveles tan altos que se considera música de concierto y objeto de estudio en todo el mundo, pero aquí en México se discrimina la música popular como si fuera una blasfemia que sea tocada o escuchada en el Conservatorio. Es totalmente entendible que el conservatorio no puede convertirse en una de esas escuelas donde sus alumnos sueñen con ser “rockstars de la tele” como en G Martell y demás academias “patito” que alimentan una falsa fantasía. Pero no podemos seguir ignorando lo que sucede en la vanguardia de la música popular y creyendo en la vanguardia académica de hace 80 años que algunos maestros caducos enseñan de manera religiosa. Y lo digo con todas sus palabras, aprender teoría postonal un año completo no nos dará una ventaja para sobrevivir de la música hoy en día. Si bien es importante conocerla de manera histórica, no tenemos tiempo para esto en un mundo que evoluciona de manera tan rápida.


Lo que ofrece el Conservatorio Nacional, no siempre responde a las necesidades del mercado que a final de cuentas es el que nos va a permitir seguir viviendo de nuestro arte. Los planes de estudio son obsoletos aunque en el 2006 se recortaron dos años a muchas carreras, aun siguen siendo demasiado largas y no se han actualizado a los nuevos avances de la tecnología y que mantienen aun el sistema de materias anuales lo que alarga la carrera de manera artificial. Con los nuevos formatos digitales la educación puede ser mucho más productiva siendo más sintética, sin embargo encontramos resistencia a este cambio por el purismo y conservadurismo de un sistema educativo obsoleto, aparte de no incluir una cátedra que enseñe al alumno cómo manejar sus impuestos, conocer las leyes de derechos de autor, la redacción de un Curriculum o Press Kit, mercadotecnia y publicidad, una verdadera clase de producción y lo más importante, enseñarle al alumno saber cuánto cobrar por su trabajo teniendo claro cuales son sus derechos y obligaciones laborales como cualquier otro trabajador. 


El formato de carrera donde el estudiante entra como adolescente resulta conflictivo cuando se tiene que estudiar la secundaria o el bachillerato, lo que produce que si se estudia de manera escolarizada se descuide el estudio musical o viceversa, donde alumnos a meses de terminar sus materias en el conservatorio aun no han conseguido el certificado del bachillerato. Por estas causas es que la deserción escolar es muy grande ya que la vida hoy en día avanza demasiado rápido y no hay tiempo para carreras de esta longitud, porque aparte de todo esto se le tiene que sumar que si el alumno llega a terminar sus materias debe cumplir con una serie de tramites burocráticos como lo son el servicio social que siempre se complica al conseguir las horas requeridas, el certificado de bachillerato de la SEP que debe ser autentificado por la misma SEP, lo cual es redundante y al final de estos dos tramites se le tramitará al alumno su certificado total de estudios. Ya con este papel en mano podrá agendar una fecha para su examen profesional. Todo esto puede tomar desde medio año hasta un año completo. Aunque para estas fechas el ya exalumno tuvo que empezar a laborar en algún lado complicando la preparación del examen profesional en formato de concierto, siendo esta prácticamente su única opción. En total entre la carrera, tramites y examen profesional le llevan al alumno nueve años de su vida. Este tiempo es prácticamente el mismo para estudiar medicina y casi hasta la especialidad.


Al alumno se le debe motivar a ser “proactivo” y de verdad emprender una carrera y proyectos musicales. Dejar de ser la eterna víctima incomprendida de la sociedad y empezar a tomar responsabilidad de su elección. Tenemos compositores y ejecutantes que se han dedicado a vivir de las becas del FONCA como “vacas sagradas” sin nunca haber compuesto una obra relevante y son estos mismos los que educan a los alumnos. De la misma manera la tradición de exámenes públicos cada determinada cantidad de años, son más un ejercicio de egolatría por parte de los maestros y sinodales, que una práctica de carácter profesional que prepare al alumno. Se prohiben los aplausos entre obras sin mayor razón que el autoritarismo de los docentes. Esto continua la maldita tradición de tiranismo en la música, desde el director de orquesta que humilla a sus músicos enfrente de los demás (que los hay en el conservatorio) a los maestros que clase con clase acaban con la autoestima del estudiante. ¿Cuántos alumnos no terminan odiando la música por esto o prefieren abdicar? La mayoría de los alumnos tienen problemas de ansiedad y depresión por el estrés de una carrera demasiado larga y el maltrato y acoso de maestros a veces frustrados. No confundamos el implementar disciplina con el maltrato. 


Abramos los ojos y entendamos que el Conservatorio tiene más de medio siglo de retraso, nos hemos resistido a los avances tecnológicos viviendo en una burbuja constantemente discriminando la música popular contemporánea y a los instrumentos que encontramos en ella como si tocarlos en esta escuela fuera una blasfemia a la ideología conservatoriana, cuando en la realidad le da al alumno una baraja amplia de oportunidades laborales y exploración artística. Cada día hay más músicos mejor preparados en instituciones privadas o de manera independiente, la competencia es cada día más y más reñida pero nuestro elitismo artístico y necedad han alejado a la gente de las salas de concierto, queremos ofrecer lo mismo de finales del siglo XIX y principios del XX. El Conservatorio no tienen ninguna vinculación con el quehacer musical actual ni con ninguna otra institución que se dedique a hacer arte de manera retributiva. No existe una bolsa de trabajo ni la plataforma para lanzar nuevos talentos y proyectos.


El talento contenido en el Conservatorio es inmenso. Jóvenes de élite que un sistema educativo obsoleto les impide continuar con el legado conservatoriano: Ser siempre la punta de lanza en el quehacer artístico en México.


El mundo no se adaptará a nosotros sino al contrario, nosotros al mundo o si no pereceremos. 



Comentarios

  1. Excelente artículo aborda los principales problemas de dicha institucion y que ha ocasionado gravísimas problematicas a muchísimos alumnos sin que ninguna autoridad de una respuesta.

    ResponderBorrar

Publicar un comentario